Históricamente, los servicios de inteligencia se han servido de la ciencia policial y criminalística para el desarrollo de sus actividades de análisis. Criminal Geographic pone a vuestra disposición un enlace en pdf a uno de los capítulos que forman parte de una interesantísima obra colectiva titulada "La inteligencia como disciplina científica", editada por Plaza y Valdés y por el Ministerio de Defensa y que refleja la influencia recíproca entre la ciencia forense y el entorno de la denominada comunidad de inteligencia.
En "Inteligencia Grafotécnica" su autor, Gregorio Alonso Bosch, expone el pasado, presente y futuro de la estrecha vinculación existente entre las ciencias del grafismo y el mundo de los Servicios Secretos, señalando la utilidad de la Grafotecnia dentro del ciclo de inteligencia tanto en los terrenos tradicionales (identificación de firmas u otros textos manuscritos, análisis psicografológicos de anónimos, estudios grafopatológicos...) como en aquellos otros relacionados con la identificación de escrituras realizadas en diferentes idiomas, o con los últimos avances biométricos.
Mostrando entradas con la etiqueta PERITACIÓN CALIGRAFICA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PERITACIÓN CALIGRAFICA. Mostrar todas las entradas
jueves, 26 de agosto de 2010
sábado, 31 de octubre de 2009
Identificación de grafitis
A juzgar por las noticias, surgidas en los últimos meses, en relación con la identificación de la autoría de grafitis o pintadas, y dado el interés de algunos ayuntamientos por encontrar una solución eficaz para este problema, quiero aclarar algunos aspectos de relevancia desde el punto de vista técnico-grafodocumentoscópico:Cualquier soporte informático que sirva como base de datos para muestras gráficas, es interesante a efectos forenses porque, tal y como sucede con la mayoría de las soluciones biométricas, permite una discriminación de sospechosos con el consiguiente ahorro de tiempo y de recursos. El problema surge cuando en prensa se simplifica la noticia hasta el punto de que parezca que existe un software capaz de alcanzar una identificación y verificación de autoría de manera categórica, por sí solo. Y hay que decir que, a día de hoy, esta aseveración es completamente errónea. El reconocimiento biométrico-informático de escritura manuscrita avanza lentamente pues estamos hablando de tecnología de identificación de naturaleza dinámica –la escritura es un proceso cerebral, individual para cada persona, pero formalmente mutable, frente al reconocimiento dactiloscópico, por ejemplo, denominado estático debido a la inmutabilidad de las huellas dactilares. Estamos lejos de conseguir conclusiones categóricas basadas únicamente en aplicaciones informáticas.
El perito calígrafo humano, a día de hoy, es irreemplazable. No hay soluciones informáticas que garanticen un resultado válido a nivel procesal a efectos de identificación de la autoría de cualquier texto manuscrito o firma. En Pericia Caligráfica la tecnología informática ayuda, pero no sustituye.
El asunto resulta aún más delicado, si tenemos en cuenta que las pintadas o grafitis realizados con espray o con punzones, son especialmente difíciles a efectos de identificación de autoría porque, debido a las características del útil escritural, desaparecen muchos rasgos individualizadores y se produce una tendencia a la homogeneización de la escritura. Se pueden alcanzar conclusiones válidas respecto a estos escritos siempre que contemos con una muestra de cotejo -de comparación- suficientemente amplia y adecuada para el caso, y empleemos la metodología de forma completa. No debemos frivolizar en un asunto en el que en ocasiones, incluso en los tribunales, encontramos informes erróneos por no aplicar las debidas garantías técnicas.Los peritos calígrafos y grafólogos debemos evitar las exhibiciones mediáticas y los titulares contundentes pero carentes de cientificidad. Hay que volver a la seriedad técnico-metodológica que ha permitido que estas especialidades se desarrollen, desde hace más de un siglo, en los juzgados y tribunales, con informes de validez procesal plena.
Los ayuntamientos siempre han tenido a su disposición a los peritos calígrafos, tanto privados como de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, únicos profesionales técnicamente cualificados para la detección de la autoría de las pintadas y grafitis. Es muy bueno para nuestra profesión que se dé a conocer esta posibilidad y que se facilite la tarea de la administración mediante bases de datos u otros sistemas informáticos, pero no debemos olvidar que no existen fórmulas mágicas y que, finalmente, la única garantía para la identificación de los autores de cualquier manuscrito, es la aplicación de una metodología grafodocumentoscópica completa, más aún en asuntos tan complejos como las pintadas y grafitis.
domingo, 10 de mayo de 2009
Perito Calígrafo: Realidad actual de la formación especializada
La Pericia Caligráfica, también conocida por otras múltiples acepciones como Grafística, Documentoscopia, Grafoscopia... tal y como se especifica en un divulgativo y clarificador artículo publicado en este mismo blog, es una prueba esencial para el desarrollo procesal, porque en innumerables ocasiones la firma, así como cualquier otro manuscrito, es el único elemento probatorio en el que se puede basar un juez para sentenciar en un sentido o en otro (falsedades documentales, amenazas manuscritas, testamentos ológrafos...). Hay que entender que es una ciencia integrada en el amplio concepto de la Criminalística, y es en ese ámbito en el que debería desarrollarse su formación.
Durante todo el siglo pasado, muchos juzgados españoles se han conformado con la intervención de un tipo de profesionales de la Pericia Caligráfica que, bienintencionadamente, desarrollaban su profesión desde una perspectiva más intuitiva que científica, maestros de escuela cuya formación casi autodidacta, con nociones de caligrafía y experiencia en "descifrado de exámenes" les permitía disponer de cierto “ojo grafocrítico” y alguna habilidad carente de cientificidad. Los jueces confiaban en ese tipo de peritaciones en la creencia de que en caso de error o extrema dificultad el asunto llegaría a manos de los Servicios de Documentoscopia o de Grafística de la Policía Científica o de la Guardia Civil. No obstante, existían tratados españoles que defendían una metodología científica especializada que difería considerablemente de la realidad procesal existente; en los cincuenta destaco la figura de Félix del Val Latierro, cuyo manual sobre Grafocrítica sigue siendo una obra cumbre de la materia. Otro paso importante para el desarrollo de esta disciplina fue la inclusión de esta especialidad en el temario de los Institutos Universitarios de Criminología, lo que permitía una aproximación científica, dentro del entorno universitario, de unos estudios que parecían exclusivos para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
También destaco la labor de los muchas veces vilipendiados grafólogos (en ocasiones, con razón) pero que han sabido crear una formación específica complementaria a la vía criminológica, que ha generado un desarrollo de la técnica pericial caligráfica a partir de principios grafotécnicos creados inicialmente para análisis psicografológicos o grafopatológicos. Quiero destacar la figura del tristemente desaparecido Andrés Meyniel, psicólogo, grafólogo y perito calígrafo, a quien tuve el honor de tener como maestro, profesor de Pericia Caligráfica en el Instituto de Criminología de Madrid de la Universidad Complutense, continuador de las enseñanzas de Val Latierro, autor del mejor libro sobre la materia que se ha escrito en España “Tratado de Grafocrítica” y creador de una metodología que ha servido de referente para muchos de los peritos calígrafos que trabajamos en este país y cuyo espíritu cientificista he intentado trasladar a todos mis alumnos.
La Ley de Enjuiciamiento Civil del año 2000 y los estudios especializados que se han desarrollado en España a partir de la labor de los Institutos de Criminología y de las Asociaciones de Peritos Calígrafos, Grafólogos y Criminalistas, han permitido una considerable mejora de la calidad de los Informes Grafotécnicos privados y un aumento de las garantías procesales en función de la considerable reducción de la tasa de error. Desgraciadamente, en España, siempre hemos echado de menos la existencia de una formación universitaria específica en materia Grafotécnica, en forma de diplomatura o incluso de licenciatura universitaria, pero pese a ello, en los últimos años el propio mercado ha conseguido regular esta disciplina generando cursos de especialización (algunos muy superficiales, pero otros de alta calidad técnica) avalados por Asociaciones Profesionales que permiten, no sólo un alto nivel de formación impartida por personas que se baten el cobre en los juzgados y tribunales de España, sino un seguimiento personalizado de los alumnos para que su paso por el mundo procesal no sea tan traumático como en el caso de muchos licenciados universitarios en otras ciencias, que salen de la facultad sin el nivel de formación práctica mínimamente exigible.
Me preocupa mucho la forma de incursión, en los últimos dos o tres años, de determinadas universidades en el mundo de la formación Grafotécnica pues, gracias al terremoto de Bolonia, se están generando auténticos chiringuitos en forma de cursos de postgrado, organizados por cátedras universitarias de materias que no tienen relación alguna con la Criminología, con la Criminalística, o con la Grafología... que no garantizan un mínimo de formación técnica para el desarrollo práctico de la profesión y cuyo profesorado no está avalado por ninguna Asociación Profesional. Debemos exigir que estos cursos sean impartidos por auténticos profesionales de la Pericia Caligráfica, que ofrezcan algo más que un número de créditos, porque corremos el grave riesgo de que la propia universidad genere un retroceso en el nivel técnico de los profesionales de esta materia, creando una auténtica regresión formativa que nos lleve a cuatro décadas atrás.
Las garantías procesales exigen, no sólo un titulito con el logo universitario, sino una adecuada pedagogía específica para la materia, con seguimiento individualizado de cada alumno, con formación metodológica práctica, y con profesorado especializado tanto del mundo privado como de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Durante todo el siglo pasado, muchos juzgados españoles se han conformado con la intervención de un tipo de profesionales de la Pericia Caligráfica que, bienintencionadamente, desarrollaban su profesión desde una perspectiva más intuitiva que científica, maestros de escuela cuya formación casi autodidacta, con nociones de caligrafía y experiencia en "descifrado de exámenes" les permitía disponer de cierto “ojo grafocrítico” y alguna habilidad carente de cientificidad. Los jueces confiaban en ese tipo de peritaciones en la creencia de que en caso de error o extrema dificultad el asunto llegaría a manos de los Servicios de Documentoscopia o de Grafística de la Policía Científica o de la Guardia Civil. No obstante, existían tratados españoles que defendían una metodología científica especializada que difería considerablemente de la realidad procesal existente; en los cincuenta destaco la figura de Félix del Val Latierro, cuyo manual sobre Grafocrítica sigue siendo una obra cumbre de la materia. Otro paso importante para el desarrollo de esta disciplina fue la inclusión de esta especialidad en el temario de los Institutos Universitarios de Criminología, lo que permitía una aproximación científica, dentro del entorno universitario, de unos estudios que parecían exclusivos para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
También destaco la labor de los muchas veces vilipendiados grafólogos (en ocasiones, con razón) pero que han sabido crear una formación específica complementaria a la vía criminológica, que ha generado un desarrollo de la técnica pericial caligráfica a partir de principios grafotécnicos creados inicialmente para análisis psicografológicos o grafopatológicos. Quiero destacar la figura del tristemente desaparecido Andrés Meyniel, psicólogo, grafólogo y perito calígrafo, a quien tuve el honor de tener como maestro, profesor de Pericia Caligráfica en el Instituto de Criminología de Madrid de la Universidad Complutense, continuador de las enseñanzas de Val Latierro, autor del mejor libro sobre la materia que se ha escrito en España “Tratado de Grafocrítica” y creador de una metodología que ha servido de referente para muchos de los peritos calígrafos que trabajamos en este país y cuyo espíritu cientificista he intentado trasladar a todos mis alumnos.
La Ley de Enjuiciamiento Civil del año 2000 y los estudios especializados que se han desarrollado en España a partir de la labor de los Institutos de Criminología y de las Asociaciones de Peritos Calígrafos, Grafólogos y Criminalistas, han permitido una considerable mejora de la calidad de los Informes Grafotécnicos privados y un aumento de las garantías procesales en función de la considerable reducción de la tasa de error. Desgraciadamente, en España, siempre hemos echado de menos la existencia de una formación universitaria específica en materia Grafotécnica, en forma de diplomatura o incluso de licenciatura universitaria, pero pese a ello, en los últimos años el propio mercado ha conseguido regular esta disciplina generando cursos de especialización (algunos muy superficiales, pero otros de alta calidad técnica) avalados por Asociaciones Profesionales que permiten, no sólo un alto nivel de formación impartida por personas que se baten el cobre en los juzgados y tribunales de España, sino un seguimiento personalizado de los alumnos para que su paso por el mundo procesal no sea tan traumático como en el caso de muchos licenciados universitarios en otras ciencias, que salen de la facultad sin el nivel de formación práctica mínimamente exigible.
Me preocupa mucho la forma de incursión, en los últimos dos o tres años, de determinadas universidades en el mundo de la formación Grafotécnica pues, gracias al terremoto de Bolonia, se están generando auténticos chiringuitos en forma de cursos de postgrado, organizados por cátedras universitarias de materias que no tienen relación alguna con la Criminología, con la Criminalística, o con la Grafología... que no garantizan un mínimo de formación técnica para el desarrollo práctico de la profesión y cuyo profesorado no está avalado por ninguna Asociación Profesional. Debemos exigir que estos cursos sean impartidos por auténticos profesionales de la Pericia Caligráfica, que ofrezcan algo más que un número de créditos, porque corremos el grave riesgo de que la propia universidad genere un retroceso en el nivel técnico de los profesionales de esta materia, creando una auténtica regresión formativa que nos lleve a cuatro décadas atrás.
Las garantías procesales exigen, no sólo un titulito con el logo universitario, sino una adecuada pedagogía específica para la materia, con seguimiento individualizado de cada alumno, con formación metodológica práctica, y con profesorado especializado tanto del mundo privado como de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Etiquetas:
CRIMINOLOGIA EN ESPAÑA,
PERITACIÓN CALIGRAFICA
viernes, 6 de febrero de 2009
Terminología en Pericia Caligráfica
.jpg)
Nos interesa recoger la terminología básica utilizada por los profesionales más reconocidos en el estudio de documentos dubitados.
La Epigrafía es la ciencia cuyo objeto es conocer e interpretar las inscripciones.
La Diplomática[i] es el estudio científico de los diplomas y otros documentos, tanto en sus caracteres internos como externos, principalmente para establecer su autenticidad o falsedad.
La Paleografía es el arte de leer la escritura y signos de los libros y documentos antiguos.
La Caligrafía, considerada por algunos autores[ii] como el arte de la escritura encuadrado en el grupo de las Bellas Artes del diseño, es definida como el conjunto de rasgos que caracterizan la escritura de una persona, un documento. Esta definición nos orienta sobre la íntima vinculación entre Caligrafía y Pericia caligráfica, explicada con vehemencia por Castañeda[iii] : “aunque obra de arte es la Caligrafía, obra de la ciencia es el conocimiento de sus misterios”.
La Grafotecnia: identificada doctrinalmente con la Grafología, es el término ideado por Pellat para definir el estudio del carácter por medio de la inspección de los rasgos gráficos y de los movimientos de la escritura[iv]. En este mismo sentido, la Grafología [v], elevada a la categoría de arte, pretende averiguar, por las particularidades de la letra, cualidades psicológicas del que la escribe.
La Grafocrítica es la crítica del grafismo, desde un punto de vista de autenticidad; es decir, es la parte de la Grafotécnia que se ocupa de determinar la autenticidad del grafismo[vi]. La Grafística, según el criterio teleológico propuesto por MEYNIEL, sería la Grafotecnia realizada con fines forenses.
La Grafonomía es el estudio objetivo de los rasgos gráficos[vii].
La Grafometría: desarrollada en sus inicios por Persifor FRAZER y por Edmond LOCARD, consiste en la técnica matemática que estudia los factores puramente materiales que intervienen en la ejecución de la escritura, y que resultan de difícil supresión o modificación voluntarias[viii].
La Documentoscopia[ix] es el conjunto de técnicas para abordar el estudio de los documentos, en su generalidad, de cara a su autenticación. En lo que a Pericia Caligráfica se refiere, el estudio documentoscópico es la parte que se encarga del análisis físico-químico de los documentos, de las tintas y del papel fundamentalmente, atendiendo a los aspectos más propios de la Criminalística o de la Policía Científica. Para el cotejo de la grafía, en cuanto a los aspectos grafonómicos y grafométricos, aborda el estudio desde una óptica grafocrítica.
La Grafoscopia, según recogen los prestigiosos expertos VEGA y ROBLES[x], es la técnica que se utiliza para la distinción o identificación de los escritos de cada persona mediante el estudio de cotejo de los caracteres identificativos de la escritura, incluyendo el estudio individual de cada letra y su relación con las demás.
BONET[xi], a finales del siglo XIX, ya describía a los peritos calígrafos, entonces también conocidos como “revisores de letras”, como “las personas más o menos competentes en el arte caligráfico, a quienes el Tribunal encarga la revisión y cotejo de escritos sospechosos para que después del debido exámen expongan bajo juramento su parecer”.
La Epigrafía es la ciencia cuyo objeto es conocer e interpretar las inscripciones.
La Diplomática[i] es el estudio científico de los diplomas y otros documentos, tanto en sus caracteres internos como externos, principalmente para establecer su autenticidad o falsedad.
La Paleografía es el arte de leer la escritura y signos de los libros y documentos antiguos.
La Caligrafía, considerada por algunos autores[ii] como el arte de la escritura encuadrado en el grupo de las Bellas Artes del diseño, es definida como el conjunto de rasgos que caracterizan la escritura de una persona, un documento. Esta definición nos orienta sobre la íntima vinculación entre Caligrafía y Pericia caligráfica, explicada con vehemencia por Castañeda[iii] : “aunque obra de arte es la Caligrafía, obra de la ciencia es el conocimiento de sus misterios”.
La Grafotecnia: identificada doctrinalmente con la Grafología, es el término ideado por Pellat para definir el estudio del carácter por medio de la inspección de los rasgos gráficos y de los movimientos de la escritura[iv]. En este mismo sentido, la Grafología [v], elevada a la categoría de arte, pretende averiguar, por las particularidades de la letra, cualidades psicológicas del que la escribe.
La Grafocrítica es la crítica del grafismo, desde un punto de vista de autenticidad; es decir, es la parte de la Grafotécnia que se ocupa de determinar la autenticidad del grafismo[vi]. La Grafística, según el criterio teleológico propuesto por MEYNIEL, sería la Grafotecnia realizada con fines forenses.
La Grafonomía es el estudio objetivo de los rasgos gráficos[vii].
La Grafometría: desarrollada en sus inicios por Persifor FRAZER y por Edmond LOCARD, consiste en la técnica matemática que estudia los factores puramente materiales que intervienen en la ejecución de la escritura, y que resultan de difícil supresión o modificación voluntarias[viii].
La Documentoscopia[ix] es el conjunto de técnicas para abordar el estudio de los documentos, en su generalidad, de cara a su autenticación. En lo que a Pericia Caligráfica se refiere, el estudio documentoscópico es la parte que se encarga del análisis físico-químico de los documentos, de las tintas y del papel fundamentalmente, atendiendo a los aspectos más propios de la Criminalística o de la Policía Científica. Para el cotejo de la grafía, en cuanto a los aspectos grafonómicos y grafométricos, aborda el estudio desde una óptica grafocrítica.
La Grafoscopia, según recogen los prestigiosos expertos VEGA y ROBLES[x], es la técnica que se utiliza para la distinción o identificación de los escritos de cada persona mediante el estudio de cotejo de los caracteres identificativos de la escritura, incluyendo el estudio individual de cada letra y su relación con las demás.
BONET[xi], a finales del siglo XIX, ya describía a los peritos calígrafos, entonces también conocidos como “revisores de letras”, como “las personas más o menos competentes en el arte caligráfico, a quienes el Tribunal encarga la revisión y cotejo de escritos sospechosos para que después del debido exámen expongan bajo juramento su parecer”.
[i] REAL ACADEMIA ESPAÑOLA DE LA LENGUA: “Diccionario de la lengua española”, Ed. Espasa Calpe, Madrid (1992)
[ii] ALCÁZAR ANGUITA, Eufrasio: “Técnica y peritación caligráficas”, Imp. Juan Pueyo (Madrid, 1930), p.12
[iii] CASTAÑEDA, Ignacio: “Manual práctico del arte caligráfico y su peritaje”, Ed. Ambrosio Pérez, Madrid (1910), p. 66.
[iv] RAS, Matilde: “Grafología”, Ed. Labor, Barcelona (1933) p. 38 y 182
[v] R.A.E.L., op.cit.
[vi] MEYNIEL ROYÁN, Andrés: “Tratado de Grafocrítica”, Ed. Trivium, Madrid (1992), p. 1.
[vii] RAS, op.cit. p.38.
[viii] BISCHOFF: “Comment améliorer la preuve par comparaison d’écriture”, Revue Internationale de Criminologie et de Police Technique”, vol. IX, nº 4 (octobre/décembre 1955), pp. 273-288.
[ix] ALONSO BOSCH, Gregorio: “La Prueba Pericial Caligráfica: Metodología práctica y fundamento jurídico-criminológico”, tesina para el Instituto de Criminología de la Facultad de Derecho, U.C.M. (2000), p.10
[x] VEGA RAMOS, Antonio y ROBLES LLORENTE, Miguel Angel: “Grafoscopia. Identificación de escrituras y firmas”, Ed. CEDECS, p.166
[xi] BONET, José: “Manual de revisiones y cotejos de documentos sospechosos”, Imp. Faustino Paluzíe, Barcelona (1895).
[ii] ALCÁZAR ANGUITA, Eufrasio: “Técnica y peritación caligráficas”, Imp. Juan Pueyo (Madrid, 1930), p.12
[iii] CASTAÑEDA, Ignacio: “Manual práctico del arte caligráfico y su peritaje”, Ed. Ambrosio Pérez, Madrid (1910), p. 66.
[iv] RAS, Matilde: “Grafología”, Ed. Labor, Barcelona (1933) p. 38 y 182
[v] R.A.E.L., op.cit.
[vi] MEYNIEL ROYÁN, Andrés: “Tratado de Grafocrítica”, Ed. Trivium, Madrid (1992), p. 1.
[vii] RAS, op.cit. p.38.
[viii] BISCHOFF: “Comment améliorer la preuve par comparaison d’écriture”, Revue Internationale de Criminologie et de Police Technique”, vol. IX, nº 4 (octobre/décembre 1955), pp. 273-288.
[ix] ALONSO BOSCH, Gregorio: “La Prueba Pericial Caligráfica: Metodología práctica y fundamento jurídico-criminológico”, tesina para el Instituto de Criminología de la Facultad de Derecho, U.C.M. (2000), p.10
[x] VEGA RAMOS, Antonio y ROBLES LLORENTE, Miguel Angel: “Grafoscopia. Identificación de escrituras y firmas”, Ed. CEDECS, p.166
[xi] BONET, José: “Manual de revisiones y cotejos de documentos sospechosos”, Imp. Faustino Paluzíe, Barcelona (1895).
Extraído de :
GARCIA-MAGARIÑOS, J. (2001) Las falsificaciones y los peritos calígrafos", Estudios de Ciencia Policial (58), Ed. IEP.
sábado, 31 de enero de 2009
Principios prácticos de Peritación Caligráfica

1. Es preciso realizar un examen exhaustivo de todos los documentos, aplicando la metodología completa.
La labor del perito calígrafo debe basarse en criterios científicos y en actuaciones rigurosas y sistemáticas. La meticulosidad ha de regir siempre en el ejercicio de la profesión evitando la tentación de obviar o prescindir de una parte del proceso pues, si bien con la experiencia y los estudios adecuados es posible adquirir “ojo grafocrítico” como para apreciar a simple vista elementos significativos, con este método rápido se corre el riesgo de llegar a conclusiones erróneas.
2. Emplearemos un método globalizador de identificación de escrituras.
Hay muchos métodos válidos para la identificación de escrituras, pero también cualquiera de ellos puede ser erróneo. Es preciso conjugar todas las técnicas y saber adaptarlas a cada caso concreto. Métodos como el gramatomórfico, el grafométrico o el geométrico-estructural son insuficientes en sí mismos para abordar todas las necesidades que requiere un completo análisis pericial caligráfico.
3. Evitar los prejuicios y mantener siempre la imparcialidad.
Los peritos calígrafos estamos sometidos a las presiones de las partes del proceso o de los profesionales del Derecho que, en lógica y correcta praxis, pretenden convencernos de la conclusión más favorecedora para sus intereses. Intervengamos por solicitud judicial, a instancia de parte, o privadamente, debemos recordar siempre que somos profesionales imparciales.
4. El informe pericial caligráfico debe ser extenso y pormenorizado.
El informe o dictamen es la demostración de nuestro trabajo y nuestros conocimientos y en él deben estar respondidas todas las posibles preguntas que nos formulen las partes o el juez.
5. Es preciso contar con suficientes documentos para realizar el análisis.
Los documentos analizados deben ser suficientes cuantitativa y cualitativamente, válidos y de uso legal.
6. La metodología no debe ser cerrada.
Aunque utilicemos un esquema estructural metodológico fijo necesario para no olvidar elementos fundamentales, debemos tener suficiente apertura mental como para, sin olvidarnos de este esquema, ramificar nuestro estudio y seguir diferentes vías útiles para cada caso concreto. Es un error ser “cuadriculado” pues estamos ante una ciencia que admite, junto con el orden, una dosis de creatividad.
7. El análisis grafocrítico de textos manuscritos se basa en el principio de presencia o ausencia de similitudes.
Son más importantes las similitudes, o ausencia de las mismas, que las diferencias formales, que pueden estar provocadas por infinitas circunstancias, aún tratándose de textos escritos por el mismo autor en igualdad de condiciones.
8. Concederemos gran importancia al principio de la Idea de Trazado en textos manuscritos.
El perito calígrafo, basándose en pormenorizados análisis grafotécnicos, debe practicar un ejercicio de abstracción e imaginar los gestos que realizó el escritor.
9. La conclusión se basa en criterios interpretativos.
La enorme cantidad de cotejos practicados y el profundo conocimiento de los documentos estudiados, debido a la aplicación de la metodología completa, nos permite alcanzar una conclusión correcta, siguiendo criterios interpretativos, sin necesidad de recurrir a pautas matemático-estadísticas, demasiado simples y con alto grado de error. Las evaluaciones individuales de la comparación de cada uno de los elementos son orientativas, siendo necesario que la conclusión se alcance en virtud del conjunto de análisis en su globalidad, y no de la simple media aritmética de las puntuaciones alcanzadas por cada uno de los subcotejos. El perito, tras extraer los datos procedentes de los estudios grafonómicos, grafométricos y documentoscópicos practicados sobre un documento, y tras cotejarlos, uno por uno, con los equivalentes del escrito con el que lo estamos comparando, debe dejar pasar un tiempo para que los datos sedimenten en su cabeza.
ALONSO BOSCH, Gregorio . "La Prueba Pericial Caligráfica: Metodología Práctica y Fundamento Jurídico-Criminológico". Tesina de Investigación. pp. 17-21. Univ. Complutense. Madrid, 2000.
La labor del perito calígrafo debe basarse en criterios científicos y en actuaciones rigurosas y sistemáticas. La meticulosidad ha de regir siempre en el ejercicio de la profesión evitando la tentación de obviar o prescindir de una parte del proceso pues, si bien con la experiencia y los estudios adecuados es posible adquirir “ojo grafocrítico” como para apreciar a simple vista elementos significativos, con este método rápido se corre el riesgo de llegar a conclusiones erróneas.
2. Emplearemos un método globalizador de identificación de escrituras.
Hay muchos métodos válidos para la identificación de escrituras, pero también cualquiera de ellos puede ser erróneo. Es preciso conjugar todas las técnicas y saber adaptarlas a cada caso concreto. Métodos como el gramatomórfico, el grafométrico o el geométrico-estructural son insuficientes en sí mismos para abordar todas las necesidades que requiere un completo análisis pericial caligráfico.
3. Evitar los prejuicios y mantener siempre la imparcialidad.
Los peritos calígrafos estamos sometidos a las presiones de las partes del proceso o de los profesionales del Derecho que, en lógica y correcta praxis, pretenden convencernos de la conclusión más favorecedora para sus intereses. Intervengamos por solicitud judicial, a instancia de parte, o privadamente, debemos recordar siempre que somos profesionales imparciales.
4. El informe pericial caligráfico debe ser extenso y pormenorizado.
El informe o dictamen es la demostración de nuestro trabajo y nuestros conocimientos y en él deben estar respondidas todas las posibles preguntas que nos formulen las partes o el juez.
5. Es preciso contar con suficientes documentos para realizar el análisis.
Los documentos analizados deben ser suficientes cuantitativa y cualitativamente, válidos y de uso legal.
6. La metodología no debe ser cerrada.
Aunque utilicemos un esquema estructural metodológico fijo necesario para no olvidar elementos fundamentales, debemos tener suficiente apertura mental como para, sin olvidarnos de este esquema, ramificar nuestro estudio y seguir diferentes vías útiles para cada caso concreto. Es un error ser “cuadriculado” pues estamos ante una ciencia que admite, junto con el orden, una dosis de creatividad.
7. El análisis grafocrítico de textos manuscritos se basa en el principio de presencia o ausencia de similitudes.
Son más importantes las similitudes, o ausencia de las mismas, que las diferencias formales, que pueden estar provocadas por infinitas circunstancias, aún tratándose de textos escritos por el mismo autor en igualdad de condiciones.
8. Concederemos gran importancia al principio de la Idea de Trazado en textos manuscritos.
El perito calígrafo, basándose en pormenorizados análisis grafotécnicos, debe practicar un ejercicio de abstracción e imaginar los gestos que realizó el escritor.
9. La conclusión se basa en criterios interpretativos.
La enorme cantidad de cotejos practicados y el profundo conocimiento de los documentos estudiados, debido a la aplicación de la metodología completa, nos permite alcanzar una conclusión correcta, siguiendo criterios interpretativos, sin necesidad de recurrir a pautas matemático-estadísticas, demasiado simples y con alto grado de error. Las evaluaciones individuales de la comparación de cada uno de los elementos son orientativas, siendo necesario que la conclusión se alcance en virtud del conjunto de análisis en su globalidad, y no de la simple media aritmética de las puntuaciones alcanzadas por cada uno de los subcotejos. El perito, tras extraer los datos procedentes de los estudios grafonómicos, grafométricos y documentoscópicos practicados sobre un documento, y tras cotejarlos, uno por uno, con los equivalentes del escrito con el que lo estamos comparando, debe dejar pasar un tiempo para que los datos sedimenten en su cabeza.
ALONSO BOSCH, Gregorio . "La Prueba Pericial Caligráfica: Metodología Práctica y Fundamento Jurídico-Criminológico". Tesina de Investigación. pp. 17-21. Univ. Complutense. Madrid, 2000.
Etiquetas:
PERITACIÓN CALIGRAFICA
Suscribirse a:
Entradas (Atom)